Soy Fátima.
Madre, abogada de formación y coach.
He aprobado dos oposiciones de Justicia y sé lo que implica sostener la presión constante, la exigencia y esa sensación de que «nunca es suficiente».
Durante ese camino, entendí algo que no esperaba: No se trataba de esforzarme más.
Se trataba de aprender a gestionar lo que pasaba en mi cabeza cuando un día se complicaba.
Porque puedes tener un buen plan, pero hay días en los que estás cansado, dudas o todo pesa más de lo normal. Y ahí es donde empieza el desgaste.
A mí me pasó. No era falta de capacidad. Era no saber muy bien qué hacer cuando no estaba bien.
Y eso es justo lo que trabajo ahora. Acompaño a personas que tienen muchas cosas en marcha y sienten que cada vez les cuesta más concentrarse, decidir o mantener el ritmo. No porque no puedan, sino porque están sosteniendo demasiado durante demasiado tiempo.
Mi enfoque no va de motivarte. Va de ayudarte a encontrar una forma de hacer las cosas que puedas mantener también en los días difíciles.
Que tengas claro qué hacer cuando no tienes ganas. Que no cambies todo cada vez que algo se complica. Y que no dependas tanto de cómo te sientes para avanzar.
No añadimos más.
Ordenamos lo que ya estás haciendo para que te resulte más llevadero y más estable.


