Crecimiento Personal,  LifeStyle

POR QUÉ TU LISTA DE PROPÓSITOS TE ACABA FRUSTRANDO

(y qué hacer ya para evitarlo)

Cada enero pasa lo mismo: Lista nueva. Intenciones limpias. Energía renovada.

Y, sin embargo, algo dentro de ti ya sospecha que no va a durar.

No porque seas débil.
No porque “te falte fuerza de voluntad”.
Y desde luego, no porque no quieras cambiar.

La frustración con los propósitos no aparece por casualidad.
Tiene una causa muy concreta (y casi nadie habla de ella).

Y sí: frustra.
Frustra sentir que te esfuerzas, que lo intentas, que sabes lo que “tendrías” que hacer… y aun así no sostenerlo.

No porque no puedas. Sino porque nadie te enseñó a elegir desde la realidad y no desde la exigencia.


El problema no es que no cumplas tus propósitos, el problema es cómo los eliges.


La mayoría de listas de propósitos no nacen de la claridad. Nacen de una mezcla peligrosa de:

  • culpa acumulada
  • comparación constante
  • cansancio mental
  • expectativas irreales

Nos prometemos cosas como:

“Voy a cuidarme más”
“Este año sí voy a organizarme”
“Voy a cambiar de hábitos”

Son intenciones muy bien intencionadas. Pero vacías de estructura.

Y aquí está el punto incómodo: muchas veces no elegimos propósitos para cambiar, sino para sentir que lo estamos intentando.

Eso alivia momentáneamente…pero no transforma nada.


Si cada año escribes algo parecido, no es mala suerte. Es coherencia interna.

Pensamos igual → elegimos igual → actuamos igual → obtenemos lo mismo.

El cerebro ama lo conocido, incluso cuando no funciona.

La escena se repite: agenda nueva, lista escrita con letra bonita, entusiasmo de tres días…
y luego la vida real: trabajo, niños, responsabilidades, cansancio, cero espacio mental.

No falla tu voluntad. Falla el sistema.

Por eso no falla Enero. Falla el planteamiento.


¿Has contado cuántos propósitos irreales tienes?

Un propósito irreal no es uno “ambicioso”. Es uno que:

  • no es una prioridad real
  • no exige renuncias visibles
  • no encaja con tu momento vital
  • depende de estar motivada

Ejemplo claro: No es lo mismo decir “Voy a hacer ejercicio”, que asumir “Voy a tener que dejar de usar ese rato para otras cosas”.

La mayoría de los propósitos fracasan porque no contemplan el coste. La aceptación de RENUNCIAR a otra actividad más cómoda.

Y si no miras el coste, el abandono está garantizado.


Te voy a decir cuál es la verdad incómoda que nadie se está atreviendo a decirte:

No necesitas más motivación.
No necesitas otra lista bonita.
No necesitas empezar “el lunes”.

Necesitas honestidad contigo.

Honestidad para reconocer qué estás evitando, a qué no estás dispuesta a renunciar y qué sí puedes sostener ahora mismo.


Qué hacer ya (sin esperar al día 1)

Te propongo algo distinto.
Adulto. Realista. Sostenible.

Paso 1 · Reduce a uno

Elige un solo foco.
No el más popular.
El que, si mejora, arrastra a los demás.

Paso 2 · Escríbelo sin adornos

No: “voy a cuidarme”.
Mejor: “Voy a dedicar 20 minutos al día a algo que no sea para otros.”

¿Cómo, cuándo y dónde? Por ejemplo:

Ejercicios de pesas lunes y miércoles a las 15:00 h.

Escribir martes y jueves a la hora de llevar a los niños a la extraescolar.

Meditar los viernes de 18: 00 a 18:20 horas.

Avanzar en tu proyecto personal los sábados y domingos de 08:00 a 09:00 (renunciando a una hora más de sueño y siendo plenamente consciente de ello).

Concreto. Medible. Incómodo.

Y si no se puede cumplir: SE REPROGRAMA. Sin dramas.

Paso 3 · Decide antes de tener ganas

Si esperas a sentirte preparada, no empezarás.
Las decisiones que cambian cosas se toman antes de estar seguras.


Vivir mejor no es hacerlo todo perfecto. Es hacerlo consciente.

Después de años trabajando con mujeres que quieren cambiar de verdad —no solo sentirse mejor durante una semana— el patrón es siempre el mismo: menos drama, más decisiones sostenibles.

Si este enfoque te resuena, es porque probablemente ya no necesitas motivación, sino orden y criterio.

Y eso (aunque no haga ruido) cambia mucho más de lo que parece.


Si has llegado hasta aquí, no es casualidad.
Probablemente ya no necesitas más frases inspiradoras, sino criterio para elegir mejor.

En Usa tus Alas trabajamos justo eso: menos ruido, menos autoengaño y más decisiones que sí se sostienen.

📩 Suscríbete al blog y recibe recursos prácticos, reflexiones incómodas y herramientas reales para avanzar sin quemarte.

Porque cambiar no va de empezar fuerte. Va de empezar bien.